Salgo a correr por la casa de campo, sólo hay conejos. Pequeños y más grandes. Me pregunto qué hacen los pequeños, pensé que nacían en primavera. Siento mucha paz, me hace bien sudar, me libero de agua y de malos pensamientos. Veo un coche de la policía, sale un poli con barbijo y me dice que qué coño hago, que me vaya para la casa, que no se puede salir a ningún parque, que la próxima cómo mínimo me multa. Pienso que si me lleva presa van a tener a uno más que confinar y alimentar en la cárcel, igual es cómo estar en casa pero sin tener que hacer la compra. O mejor que estar en casa porque igual se puede salir al patio. Me hago muchas preguntas, decido apagar la mente. Se va el coche de policía, exploto en un llanto de catarsis, de pánico, de tensión contenida, de desesperación, de desasosiego. Camino lento a casa, paso por el quiosco de periódicos a comprar la guía del ocio, para leer lo que nunca podré hacer. Me encierro.